Concibo la pintura como un espacio propio. Lo esencial es tener una habitación propia, como afirmaba Virginia Woolf.

En ese espacio la pintura fluye porque es el medio de expresión que elijo para comprender y analizar mis circunstancias, mi vida, mis sentimientos.

En un estado de calma, de soledad puedo conectar con el óleo, con el pincel, con la tinta, con el carbón y dejarme llevar para conseguir crear, dar forma a aquello que me preocupa.

Concibo la pintura como el elemento de construcción por excelencia de ese espacio.

Dentro del taller es importante mi soledad, y las obras que crecen siempre están conectadas con la temática social, con angustias, con dolor, o fragilidad.

En realidad persigo un acercamiento a todos esos sentimientos porque al igual que el escritor o el poeta se desarrollan a través de la pluma, yo lo hago a través del pincel, a través de la pintura.

El arte para mi es un elemento de reparación personal. Empleo el arte para enfrentar mis miedos, traumas y mi lucha interior ante temas sociales y personales que me preocupan, concediéndole un importante valor terapeútico.

Esta manera de entender el arte se fue desarrollando en mi quehacer diario y el punto de inflexión lo sitúo en un escenario muy doloroso, la muerte de mis padres.
Tuve que pintar y pintar continuamente su imagen, tanto la de mi madre como la de mi padre, para afrontar y superar el duelo.

A partir de este momento los temas que me interesan son los que transmiten sentimientos, emociones, dolor, expresividad.

Considero que el arte es una parcela muy personal, un recurso que te ayuda a entender y a transmitir lo que estás viviendo. Siempre he intentado trabajar en temas que me emocionen, que me ayuden a construir un mundo interior más ordenado.

Busco una pintura llena, que transmita y acerque al observador, que lo interpele. Quiero conectar con el mundo exterior a través de mi pintura, pero conectar de forma viva, comprometida. Entender mi entorno y comunicar una visión propia y singular a través de mi mirada subjetiva.

En el proceso creativo empleo la fotografía como medio para obtener los referentes iniciales que me ayudarán a construir el discurso que subyace en cada uno de los proyectos en los que me embarco.